Leonor Varela - Desviste su glamur
La chilena Leonor Varela tiene un papel protagónico en Voces Inocentes.
Habla en entrevista de su participación en esta cinta y sus metas como actriz.
No le gusta que la tachen de la chica sexy, por eso busca trabajos que,
como Voces Inocentes, le recuerden por qué quiso ser
actriz. De ahí que a la chilena Leonor Varela se le encuentre
en filmes como ¡Que Te Calles!, al lado de Gerard
Depardieu y Jean Reno, o en otros como Paraíso
B.
Sin embargo, eso no quita que no haya hecho ruido en Hollywood. Protagonizó
la exitosa serie de televisión Cleopatra, hizo Blade
II bajo la dirección del mexicano Guillermo del Toro
y ha aparecido en películas de Estados Unidos, Francia, España,
México, su natal Chile y hasta Alemania.
Aunque a la actriz de 32 años también se le reconoce como
una sex symbol (por lo que en su página electrónica
pueden adquirirse fotos especiales y cosas por el estilo): “aunque si te
defines sólo por eso, pues se pone un poco triste la vida”, dice
en entrevista.
Y pues las elecciones que ha hecho, al menos en su trabajo cinematográfico,
le dan la razón. Todo se trata de buscar más allá,
por lo que no hay duda que su habilidad para hablar fluidamente inglés,
español, francés e italiano le ha ayudado en la vida. Ah,
lo mismo que su flexibilidad cultural producto de su constante cambio de
residencia.
-¿Por qué aceptaste trabajar en Voces Inocentes?
Más que aceptarlo, yo lo busqué. Como he dicho y lo reitero,
me enamoré del guión y de la historia y sentí como
un revivir de mi propósito de actriz. Sentí que esta historia
tenía que contarla yo, tenía que vivirla, tenía una
catarsis personal que vivir, primero que nada porque soy hija del exilio
en Chile, soy hija del dolor de mi abuelo desaparecido, del terror a los
militares de pequeña y del sufrimiento que causó en mi madre.
Y segundo, porque me encantó cómo Oscar (Torres) escribió
todo esto sobre esta mujer, tan heroica y sacrificada, que fue fuerte y
capaz de salvar a su hijo. Es una oda a la madre.
-¿Cómo trabajaste el papel de la madre?
Primero lo peleé, porque me decían: ‘es que eres tan
glamorosa que nadie te va a creer’. Pero ése es mi trabajo de actriz,
me la tengo que jugar a ponerme el maquillaje y utilizarlo de manera poco
glamorosa, a utilizar mi cuerpo de manera poco sensual, para que lo que
emane esta mujer sean sus notas profundas y su aspecto terrenal y maternal.
No soy madre, pero puedo utilizar mi imaginación.
-Has trabajado en Hollywood, Inglaterra, Francia, México,
Chile, ¿ha sido difícil acomodarte a cada situación?
No, para nada. Creo que una de las razones por las que me encanta hacer
lo que hago es porque me encanta la idea de tener familias de cine, que
son los miembros más cercanos, se vuelven tus hermanos, tus tías
y tus primos. Esta flexibilidad cultural me viene de pequeña: crecí
entre Costa Rica, Estados Unidos, Alemania, Chile, Francia. Para mí
la flexibilidad cultural y la capacidad de mirar las cosas de otro modo
es casi mi segunda naturaleza. Me acomoda mucho, por eso siempre me reencuentro
con cierto ritmo infantil en mi vida.
-Has hecho telenovelas, series de televisión, cine de arte,
¿cómo le haces para ser multifacética?
Manteniendo una curiosidad perpetua y siempre haciendo elecciones que
vienen de un punto de vista creativo y de una necesidad propia más
que de un cálculo de una carrera o de un cierto resultado. Fue como
con Voces Inocentes, yo quería hacerla, y nunca pensé
que íbamos a quedar como la selección de México a
los Oscares. En el momento, no es tu cálculo. Cuando me dijeron
de la película de Francis (Veber, titulada en México
Que Te Calles), respondí: ‘¡claro!, con (Gerard)
Depardieu como qué no’. Es que eso es mi escuela, es mi modo
de aprender. He tenido suerte, porque todos estos años he podido
trabajar continuamente y así he aprendido constantemente a entender
el proceso de actor. Es una curiosidad.
-¿Has desarrollado habilidades especiales con tu constante
recorrer del mundo?
La habilidad más grande es cierta flexibilidad del modo de hacer
las cosas. En Alemania se hacen las cosas diferentes a como se hacen Francia,
Estados Unidos o México. No vas a estar perdido si tienes tu forma
de ser. Debes tener una apertura mental, es decir, la capacidad de cambiar
de perspectiva. Si te piden que hagas una cosa de tal modo, la haces; si
no resulta, pues la haces a tu manera. Eso es lo que hace que no respondamos
a las imposiciones.
-¿Y no es difícil mantener tus relaciones con tu familia,
tus amigos o tus amores?
Siempre es un reto, porque se pasa mucho tiempo solo y creo que he
hecho muchas decisiones en función de mi familia. Regreso muy a
menudo a Chile, cuando puedo estoy armando proyectos y razones para volver
porque los extraño: tengo un abuelo extraordinario que amo, mi mamá,
mis hermanos, mis hermanas, mis sobrinos, y me alegra bastante verlos.
Es una elección solitaria, he roto con esquemas de mi familia al
volverme actriz, y no ha sido fácil, pero creo que cuando amas lo
que haces no es una decisión realmente. Me siento con una bendición
enorme, pero a veces es difícil. Hay opciones que a veces son difíciles.
-¿Te gusta el cine independiente?
Me fascina porque te da la posibilidad de experimentar. Ninguna película
de estudio me hubiera permitido hacer un personaje así (como el
de la mamá en Voces Inocentes). Como actriz y exploradora
del ser, que uno es como un arqueólogo del ser humano en el fondo,
va viendo diferentes oficios y personalidades, no te lo permiten. Más
allá del cliché de la muchacha sexy, de la niña que
corre al lado del galán, no hay otra cosa, así que tienes
que meterte al cine independiente.
-¿Es difícil lidiar con el mote de sex symbol?
La verdad es un calificativo que la gente te pone, y al tomarlo es
como una sentencia. Yo no me veo así, mis elecciones actorales no
son basadas simplemente en la sexualidad. Que la gente quiera ponerme en
una revista de ese tipo (alude a la portada de Maxim que causó
revuelo en EU) está bien, si el sexo vende pues está bien,
pero no es mi elección artística. Ahora sí me gustaría
hacer un papel más de mujer, una cosa más sexy, creo que
son facetas lindas de una mujer, pero si te defines sólo por eso,
pues se pone un poco triste la vida.